Algas marinas para el desarrollo: ¿Quién establece las reglas y quién capta el valor?

El rápido crecimiento del mercado está superando a la gobernanza, lo que plantea interrogantes sobre la generación de valor y la inclusión para los países en desarrollo.
Mientras las tensiones geopolíticas remodelan el comercio mundial y el entorno normativo para las industrias emergentes sigue fragmentado, las algas marinas están convirtiéndose en una línea de frente inesperada en la transición hacia una economía más ecológica.
En vísperas de la 14ª Conferencia Ministerial (MC14) de la Organización Mundial del Comercio, el sector pone de relieve un desafío más amplio: cómo garantizar que los mercados en rápido crecimiento para productos sostenibles sigan siendo inclusivos, en lugar de reforzar los desequilibrios existentes en la distribución de valor y el poder para establecer normas.
Utilizadas en alimentos, productos farmacéuticos, cosméticos y alternativas biodegradables al plástico, las algas marinas se sitúan en la intersección entre el comercio, la sostenibilidad y la política industrial. Pero, mientras la demanda se acelera, los marcos de gobernanza luchan por estar a la altura.
Un nuevo análisis elaborado por ONU Comercio y Desarrollo (UNCTAD) como contribución a la Iniciativa Mundial de Algas Marinas de la ONU (UNGSI) muestra que la producción mundial de algas marinas se ha triplicado en las dos últimas décadas mientras las exportaciones se han cuadruplicado hasta alcanzar 3.900 millones de dólares en 2022. Estas conclusiones llegan en el momento en que los miembros de la OMC avanzan en las discusiones sobre la contaminación por plásticos y las normas para sustitutos sostenibles antes de la MC14.
Un mercado de rápido crecimiento con normas desiguales
El comercio internacional sigue concentrándose en solo 10 a 12 especies, mientras que la reglamentación específica para las algas es limitada. De 109 medidas relacionadas con el comercio para productos vegetales y animales, solo 18 abordan directamente las algas marinas y sus subproductos. La mayoría se refieren a la seguridad alimentaria, los requisitos de sanidad vegetal y animal, seguidas de medidas técnicas y de preembarque.
Para los países en desarrollo —que dominan el cultivo de algas marinas— esto crea un desequilibrio estructural. Si bien suministran la materia prima, tienen una influencia limitada en las normas que determinan el acceso a los mercados.
«Los productores necesitan marcos comerciales que fomenten la creación de valor en lugar de restringirla», afirmó Felaniaina Lantovololona, Directora de Acuicultura del Ministerio de Pesca y Economía Azul de Madagascar.
«Cuando las normas se desarrollan sin su participación, el cumplimiento corre el riesgo de convertirse en una barrera en vez de un puente.»
Normas fragmentadas, competencia creciente
A pesar del rápido crecimiento, las regulaciones nacionales y las normas internacionales siguen siendo fragmentadas y, a menudo, genéricas. Entre las principales lagunas se incluyen la clasificación de productos en las estadísticas comerciales, normas de sostenibilidad adaptadas y su inclusión en marcos como el Codex Alimentarius.
Sin una mayor coordinación, esta fragmentación puede incrementar los costos de cumplimiento y crear barreras comerciales, especialmente para los pequeños productores.
«Las vías regulatorias para los productos de algas marinas siguen siendo inconsistentes entre mercados», señaló Elsa Tudal, Directora de Proyectos para Asuntos Europeos e Internacionales en el Ministerio para la Transición Ecológica de Francia.
«Sin una mayor armonización, los productores —especialmente en países en desarrollo— enfrentan costos que no guardan relación con la calidad intrínseca de sus productos.»
Persiste la brecha en la creación de valor
La distribución del valor a lo largo de la cadena de suministro de algas marinas sigue siendo muy desigual.
En 2022, los productos procesados como el agar-agar se negociaron en torno a 18,7 dólares por kilogramo, frente a 1,4 dólares para las algas no procesadas usadas en aplicaciones no alimentarias. La brecha refleja diferencias en la capacidad de procesamiento más que en la calidad del producto.
Como resultado, muchos países productores capturan solo una pequeña parte del valor final, mientras que el procesamiento de mayor valor y la fijación de normas permanecen concentrados en otros lugares.
Cobra impulso la atención a estos desafíos. En el marco de la Declaración Ministerial sobre el Diálogo sobre la Contaminación por Plásticos de la OMC, los miembros se han comprometido a avanzar en las normas para alternativas al plástico y a fortalecer la asistencia técnica para los países en desarrollo.
UNCTAD identifica prioridades para apoyar un desarrollo más inclusivo del sector, entre ellas mejorar la clasificación de productos, promover la convergencia de normas basadas en la ciencia, reforzar los marcos regulatorios para usos no alimentarios y mejorar la capacidad de cumplimiento de los países en desarrollo. Disponer de mejores datos sobre medidas no arancelarias y una mayor coordinación mediante iniciativas como UNGSI también será clave.
A medida que se acerca la MC14, el sector de las algas marinas pone de relieve una realidad más amplia: en la carrera por construir industrias ecológicas, la cuestión ya no es solo quién produce, sino quién establece las normas y captura el valor.
Fonté : UNCTAD

